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Redacción
| Augusto Rodríguez López - miércoles 29 de agosto, 2018 - 5:12 pm

La inmunidad o impunidad parlamentaria

¿Qué es la inmunidad parlamentaria? ¿Por qué los Congresistas tienen este beneficio? ¿Cuáles son sus alcances? ¿Se debe mantener esta institución en nuestro sistema jurídico? ¿Cuáles son sus límites? Estas y otras preguntas nos hacemos cada vez que escuchamos que algunos congresistas están siendo procesados por algún delito que habrían cometido con anterioridad a su elección e incluso a alguno cometido en el ejercicio de su función. Veamos qué sucede.

La inmunidad parlamentaria se encuentra regulado en los artículos 93 de nuestra Constitución y en el artículo 16 del Reglamento del Congreso. Es una institución creada con el fin de blindar a los Congresistas de alguna eventual persecución política que podrían ejercerse sobre ellos. Les protege de que el Poder Judicial pueda abrir algún proceso, sin que previamente el Congreso haya autorizado para ello. Aún en el caso de flagrante delito, el Congreso tiene que autorizar que el Congresista sea procesado. Ojo, esta institución sólo protege de procesos penales que se van a abrir durante el ejercicio del cargo de Congresista. No protege de procesos penales ya abiertos con anterioridad a su elección. No protege se temas civiles, administrativos, en los cuales los Congresista tienen las mismas prerrogativas que cualquier ciudadano.

El Congreso, al momento de evaluar si levanta o no la inmunidad del Congresista sólo tiene que hacer una valoración de si hay o no alguna persecución política detrás de alguna denuncia o algún proceso. Nada más. No tiene facultad para pronunciarse sobre el fondo del tema, ya que de esto se encarga el Poder Judicial, quien finalmente efectuará el juzgamiento propiamente dicho de los hechos.

Como pueden ver, esta institución aparentemente muy útil para lograr la independencia de los Congresistas y así fortalecer nuestra democracia, se encuentra muy prostituida y mal aplicada en nuestro país. Ha devenido en un abuso y una mala aplicación de la inmunidad, creando impunidad. Para abstraerme de la persecución de la justicia, ahora quiero ser Congresista. Lo cual no tiene por qué ser así. Se observa una aplicación interesada de esta institución en nuestro país y tenemos que desechar de una vez por todas el dicho de: “otorongo no come otorongo”, porque no tiene sustento legal.


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