¡Sólo con la verdad!
Redacción
| Augusto Rodríguez López - sábado 24 de noviembre, 2018 - 9:06 pm

¿Estafa o incumplimiento contractual?

Dentro la práctica profesional, cuando nos presenten un caso donde hay un engaño a través del cual se induce a error a una persona que origina disposición de su patrimonio, en beneficio del mismo autor o cualquier otra, entonces, podríamos estar ante una conducta que ha cometido el delito de estafa, regulado en el artículo 196 del Código Penal. Sin embargo, esto no necesariamente es así. Aún cuando se presenten todos estos elementos, podríamos estar solamente ante un incumplimiento contractual de naturaleza civil y no ante un delito de estafa. El saber diferenciar entre uno u otro caso es fundamental, porque con ello nos va a ahorrar tiempo y recursos ya que en función de ello, es que se tiene que ver por cual vía (civil o penal) accionar legalmente.

En ese sentido, la pregunta sería qué es lo que convierte a un engaño en delito de estafa y qué no?. Para contestar esta pregunta se debe de analizar la Sentencia en el Recurso de Nulidad del Expediente 2504-2015 Lima, emitida por la Corte Suprema, que tiene considerandos de jurisprudencia vinculante, en el cual nos precisa este tema. En ella se señala que para analizar la tipicidad de un delito se tiene que partir primero por la parte objetiva del mismo y sólo después que ha pasado el examen de la parte objetiva, recién pasar a la parte subjetiva es decir, si hubo dolo o culpa. En caso que no pase este examen de la parte objetiva del tipo, entonces la conducta es atípica y no estaríamos ante un delito y por lo tanto, entraríamos en el ámbito civil.

Dentro de la parte objetiva, lo que puede se tiene que verificar en primer término es si el engaño de la víctima puede imputarse objetivamente al autor y para ello la Sentencia señala que se tiene que recurrir al criterio de accesibilidad normativa, que consiste en si la información que menciona el autor está accesible para el disponente o no, así como si goza de los conocimientos necesarios para descifrarla. Si por ejemplo una persona que se dedica a la compraventa de autos, compra un vehículo de una persona que no figura como propietario en los Registros Públicos, entonces más tarde no podrá alegar que fue estafado por la persona que le vendió el automóvil aduciendo que es propietario del mismo. Él tenía la posibilidad de poder corroborar esa información en el Registro de Propiedad Vehicular de los Registros Públicos. Por otro lado, por su misma actividad (compraventa de vehículos), él conoce cómo se transfiere los vehículos.

Por lo tanto, la recomendación para no vernos envuelto en este tipo de delito, es que si alguien nos ofrece algún negocio que aparentemente es muy conveniente a nuestros intereses, entonces, tenemos que tener el cuidado de corroborar, verificar, lo que el autor nos está indicando, o simplemente por simple lógica se podría sacar de que no es posible lo que él está prometiendo y descartar hacer negocio con él. Así, para llevar el tema a la exageración, si alguien nos ofreciese vender la plaza de armas de Tarapoto a un precio módico, porque nos muestra documentos donde él es heredero de sus abuelos o algo así, entonces, deberíamos de inmediato pensar que se trata de un intento de estafa y no debemos de caer en ese embaucamiento, porque de acceder a ello, no estaríamos ante un delito, sino ante un problema de naturaleza civil, pues nosotros hubiésemos podido corroborar que esta información no es cierta.


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