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Redacción
| Opinión / Último minuto - viernes 19 de junio, 2020 - 11:49 pm

360º: Una nueva realidad

El mundo siempre se encuentra en constante cambio y una de las grandes habilidades que el ser humano ha desarrollado a lo largo de miles años, es la adaptación a su entorno cambiante. Somos seres sociales por naturaleza, pero…

¿Estábamos listos para una pandemia?

Antes de nada, tenemos que empezar diciendo que esto no será para siempre, a lo mucho un par de años, la ciencia y la tecnología han avanzado tanto desde la última pandemia que registró el mundo, lo cual promete encontrar una cura mucho más rápida, pero veamos el presente, la realidad que nos viene matando.

Tal vez nadie estaba preparado para esto, no le dimos tanta importancia y sin previo aviso  un día de pronto dimos un último beso y un último abrazo a nuestros seres queridos, le dimos un giro de 360 grados al estilo de vida que tanto estábamos acostumbrados. Así comenzó todo.

La nueva realidad (el confinamiento)

El aislamiento social es la medida que todos los países han optado por imponer en sus territorios, realizando solo las actividades vinculadas a las necesidades básicas, en la búsqueda de un bienestar colectivo, para resguardar la vida y la salud de las personas.

¿Cómo nos hemos adaptado a este nuevo estilo de vida?

El Estado de Emergencia Nacional ha cambiado la vida de todos, desde cómo estudiamos o trabajamos, hasta la manera en la que nos relacionamos con los demás. Los cambios drásticos no son fáciles de asimilar, pero ponen a prueba la fortaleza de adaptación de las personas, la oportunidad de reforzar una capacidad muy valiosa: la resiliencia.

En Psicología, la resiliencia es definida como la capacidad de superar y adaptarse a la adversidad. “Es importante entender que no se trata sólo de superar, sino de recuperarte del golpe y regresar fortalecido, aprender y crecer a partir de éstas experiencias”.

¿Se han dado cuenta de que nada es igual?

Quizá todos recordemos un cumpleaños especial de nuestra infancia, ya sea porque el pastel fue asombroso, porque conocimos un divertido lugar o porque estábamos rodeados de las personas que amamos. Celebrar un cumpleaños cuando eres niño, siempre es una gran ilusión; así lo era para Leo, quien deseaba tener una fiesta muy divertida y su familia encontró la manera de organizarla desde casa, haciendo uso de la tecnología.

Por otro lado también la cuarentena por la pandemia de coronavirus, produjo un acercamiento familiar que amplificó la calidad de los vínculos que ya estaban establecidos. En algunos casos, aumentaron las demandas de divorcios a partir del aislamiento; otras parejas y padres agradecen la posibilidad de estar juntos y recuperar prioridades, espacios, juegos. Este período permite establecer nuevos proyectos y encontrar nuevos sentidos.

Este período nos obliga a crecer en nuestro vínculo de pareja y con nuestros hijos: «Donde existían bases fuertes de convivencia, los vínculos fortalecerán aún más, pero también pondrán en evidencia nuestros puntos frágiles y nos obligarán a dar nuevas respuestas».

Pero lo mejor de todo se lo lleva el planeta. El mundo se preocupaba por el cambio climático. “Llegaremos a un punto cuando el estado de la Tierra sea irreversible”, decíamos. Ahora, debido al coronavirus y al confinamiento impuesto en la mayoría de países del mundo, la contaminación ha bajado drásticamente.

Los instrumentos orbitales diseñados para controlar la calidad del aire recogieron una caída sustancial de la concentración de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) desde enero. NO2 es una sustancia nociva emitida por los vehículos de gas, centrales eléctricas y otras máquinas que queman combustibles fósiles.

Organización Mundial de la Salud estima el número global en 7 millones. Por su parte, especialistas como el profesor Peter Daszak, de Ecohealth Alliance, declaró que las enfermedades emergentes son provocadas “por lo que hacemos en el mundo, en el medio ambiente y cerca de la vida silvestre”.

Entonces, el COVID-19, ¿Está generando un impacto positivo para el medio ambiente? Ramiro Escobar, docente del Departamento de Comunicaciones y especialista en temas internacionales y ambientales, menciona que el  nuevo coronavirus no es qué haya generado directamente un efecto positivo para el medio ambiente, lo que ha generado un efecto positivo son las respuestas y las medidas para controlar su propagación.

Por ejemplo, tenemos a menos gente usando vehículos, menos emisiones de CO2 y por lo tanto, se genera menos huella de carbono. Esto revela que somos una especie perturbadora para el planeta y lo que estamos viviendo, nos aproxima a darnos cuenta de cómo contaminamos a nuestros ecosistemas y cuántos nos contaminamos entre nosotros.

¿Es posible que se haya reducido la contaminación?

En China, que tiene una población bastante grande y aplicó la cuarentena, el aislamiento y la ausencia de autos en la vía pública a tiempo, hizo que disminuyan las emisiones que causaba el parque automotor y acá estamos yendo por el mismo camino. Muchas actividades, como cruceros, que son importantes emisores de Gases de Efecto Invernadero, han detenido sus labores, entonces sí implica menor generación de CO2. Esto nos va a servir a las personas para evaluar cómo nos manejamos a nivel planetario.

El cambio climático nos sigue afectando, pero muchas especies han aparecido en zonas donde ya no se les veía, ¿A qué se debe?

Se debe a que la Tierra necesita un descanso desde hace mucho. Acciones como “La Hora del Planeta”, que significa coincidir para apagar la luz, han sido modos de generar algún tipo de conciencia, pero esto no es suficiente. Es posible que esta cuarentena, que ya se aplica en varios países, haya disminuido los GEI más de lo que ha logrado, por ejemplo, el Acuerdo de París. Es un impacto que se ha sentido, que se ve, y por lo tanto, lo que sigue es repensar nuestra relación con la naturaleza y cómo nos relacionamos con el entorno.

¿Qué nos toca de hoy en adelante, estamos a tiempo de reconciliarnos con la naturaleza?

Por lo menos, nos va a hacer pensar un poco. Desde mi casa se escuchan más pájaros, y no sé si siempre estuvieron ahí o si la bulla de las personas y los autos no permitía escucharlos, o quizás, han venido porque hay menos humanos, y eso está pasando en muchos lugares del planeta.

Esta nueva realidad nos debe llevar a pensar a nuevas formas de entender la economía, la política, las relaciones sociales, la cultura y la actividad industrial. Puede ser una magnífica forma de rebobinar nuestra relación con el entorno, de estar en la naturaleza como parte de ella; de reconocer nuestra forma de enfrentar el cambio climático. Es un momento de hablar de economía verde y de tomar posta por la lucha ambiental.

La contaminación y las emisiones se van a reducir, pero es curioso que nos hemos visto obligados a cambiar por un virus y no por voluntad propia.

Todo este cambio, el giro 360º y la nueva realidad que estamos viviendo, no solo logramos adaptarnos si no que logramos verle un lado positivo al asunto y mucho más importante aún darle un respiro al mundo, espero que cuando todo esto termine no nos olvidemos de lo que es verdaderamente importante.

Por:

Frank Espinoza Flores

Fotografía: BBVA Openmind- Emol


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