Planta de agua potable de Shilcayo opera con equipos de más de 40 años y sin mantenimiento adecuado
Contraloría advierte que deterioro de filtros y decantadores pone en riesgo la continuidad y calidad del servicio para población de Tarapoto
San Martín.- La Contraloría General de la República advirtió que la Planta de Tratamiento de Agua Potable Shilcayo, operada por la EPS Emapa San Martín S.A., funciona con infraestructura de más de 40 años de antigüedad y presenta falta de mantenimiento adecuado, lo que podría comprometer el abastecimiento de agua potable en la ciudad de Tarapoto.

Según el Informe de Visita de Control n.° 002-2026-OCI/4543-SVC, que evaluó el estado de la infraestructura entre el 2 y el 13 de marzo de 2026, la planta cuenta con doce filtros y tres decantadores que datan de 1982; es decir, tienen aproximadamente 44 años de uso. Aunque algunos componentes aún se mantienen operativos, el paso del tiempo, sumado a la falta de mantenimiento preventivo y correctivo, ha generado un evidente deterioro en estas estructuras clave para el tratamiento del agua.
Durante la inspección, se verificó que varios filtros presentan fallas como fugas permanentes y pérdida de hermeticidad en sus componentes internos, lo que reduce su capacidad de filtración. Esta situación afecta el proceso de tratamiento del agua antes de su almacenamiento y distribución a la población.
En el caso de los decantadores de la planta de tratamiento, también se identificaron componentes deteriorados, especialmente en las conexiones hacia los filtros, lo que evidencia la necesidad de intervenciones urgentes. Estos equipos cumplen una función esencial en la separación de impurezas, por lo que su mal estado podría afectar la calidad del agua potable.
Asimismo, la Contraloría evidenció que, pese a contar con un programa de mantenimiento y recursos disponibles, la entidad no ha ejecutado las acciones necesarias ni ha priorizado la contratación de servicios para atender esta problemática. Esta falta de intervención podría agravar el deterioro de la planta y poner en riesgo la continuidad, confiabilidad y eficiencia del servicio de agua potable para la población tarapotina.