Chumbaquihui: el territorio donde la selva aún conversa con sus raíces
En tiempos en los que el turismo parece avanzar a la velocidad de una fotografía compartida en redes sociales, existen lugares que se resisten a convertirse en un simple escenario de paso. Chumbaquihui es uno de ellos.
Ubicada en el distrito de Pinto Recodo, en la provincia de Lamas, esta comunidad nativa conserva un patrimonio que todavía no ha sido traducido en folletos ni reducido a una lista de atractivos turísticos. Allí, la naturaleza no es un decorado y la cultura no es una representación preparada para el visitante. Ambas siguen siendo parte de la vida cotidiana.

En una región que ha construido gran parte de su oferta turística alrededor de destinos consolidados, Chumbaquihui aparece como una posibilidad para diversificar el mapa turístico de San Martín y demostrar que el desarrollo también puede surgir desde las comunidades.
El turismo rural comunitario encuentra en este territorio un escenario ideal. No se trata únicamente de recorrer senderos o admirar paisajes. La verdadera riqueza de esta propuesta radica en la posibilidad de establecer un encuentro entre dos mundos: el del visitante que busca experiencias auténticas y el de una comunidad que ha sabido preservar su identidad a través del tiempo.
La geografía juega a su favor. Los paisajes amazónicos, la biodiversidad y el entorno natural permiten imaginar rutas de caminata, actividades de interpretación ambiental, espacios para la observación del paisaje y experiencias relacionadas con el conocimiento del bosque y sus recursos.
Pero la verdadera fortaleza de Chumbaquihui no se encuentra únicamente en lo que se puede ver, sino en todo aquello que se puede aprender.
Los conocimientos tradicionales, las prácticas comunitarias, la gastronomía, las manifestaciones culturales y las historias transmitidas de generación en generación conforman un patrimonio vivo que puede convertirse en el principal atractivo de un modelo turístico basado en la autenticidad.
Porque el turismo rural comunitario no consiste en exhibir una cultura como si se tratara de una pieza de museo. Su esencia radica en compartir experiencias, generar intercambios y convertir a los propios pobladores en protagonistas de su desarrollo.
La propuesta, sin embargo, exige planificación. El crecimiento turístico debe construirse bajo criterios de sostenibilidad, conservación ambiental y respeto por la dinámica social de la comunidad. El desafío consiste en abrir las puertas al visitante sin alterar la esencia del territorio.
San Martín posee una extraordinaria diversidad natural y cultural que todavía no ha sido aprovechada en toda su dimensión. Muchas veces, la mirada institucional se concentra en los destinos más conocidos, dejando en segundo plano a comunidades que poseen un enorme potencial para enriquecer la oferta turística regional.
Chumbaquihui representa precisamente esa oportunidad.
Quizás el futuro del turismo no esté en construir más infraestructuras, sino en aprender a valorar los territorios que aún conservan su memoria, su identidad y su vínculo con la naturaleza.
En un mundo donde casi todo parece diseñado para el consumo inmediato, Chumbaquihui nos recuerda que todavía existen lugares donde el tiempo avanza con el ritmo de la comunidad, donde la selva sigue narrando historias y donde el turismo puede convertirse en un puente para el desarrollo sin renunciar a las raíces.
Después de todo, hay territorios que se visitan y otros que se descubren. Chumbaquihui pertenece a esta última categoría.
Mtro. Erika Patricia Chang Alva