Innovación educativa: ¿por qué llevar tecnología al aula ya no es suficiente?
- Especialista de Innova Schools señala que innovar en educación va más allá de incorporar herramientas digitales y supone transformar prácticas para responder a las necesidades actuales de estudiantes y docentes.
Plataformas digitales, inteligencia artificial y nuevas herramientas tecnológicas forman cada vez más parte del entorno educativo. Sin embargo, su incorporación por sí sola no garantiza una transformación en la manera de enseñar y aprender.
La innovación educativa parte de identificar una necesidad concreta y encontrar una forma distinta de abordarla que genere una mejora real en la enseñanza o el aprendizaje. Esto puede ocurrir tanto a través de la tecnología como mediante nuevas metodologías, dinámicas de aula o formas de acompañar a los estudiantes.
Para Pamela Mendoza del Solar, gerente de Innovación de Innova Schools, la clave está en tener claro qué se busca mejorar antes de decidir cómo hacerlo.
“Innovar no significa necesariamente incorporar la herramienta más nueva. Significa preguntarnos qué podemos hacer diferente para responder mejor a una necesidad educativa y lograr que ese cambio funcione. La tecnología puede ser una gran aliada, pero siempre tiene que estar al servicio de un propósito pedagógico”, señala.
Una escuela que responda a nuevos desafíos
La escuela necesita evolucionar junto con la realidad en la que aprenden y se desenvuelven los estudiantes, revisando prácticas que se han mantenido durante años y evaluando si siguen respondiendo a sus necesidades de aprendizaje.
En ese contexto, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la autonomía y la capacidad de adaptación adquieren mayor relevancia.
El desafío está en generar experiencias que permitan a los estudiantes participar activamente, tomar decisiones y utilizar sus conocimientos frente a situaciones concretas.
“Hoy necesitamos generar aprendizajes que no se queden únicamente en el aula, sino que les permitan comprender su entorno, enfrentar problemas y utilizar lo que aprenden para proponer soluciones”, explica Mendoza.
El docente sigue siendo protagonista del cambio
La tecnología también puede facilitar procesos y ayudar a que los docentes destinen más tiempo a enseñar, acompañar y atender las particularidades de sus estudiantes. Para ello, su incorporación debe ir acompañada de formación continua y espacios que permitan conocer sus posibilidades y utilizarlas de manera responsable.
El rol del docente continúa siendo central: es quien observa el progreso de cada estudiante, adapta las estrategias de enseñanza y toma decisiones a partir de lo que sucede en el aula. Por ello, innovar también implica fortalecer sus capacidades y brindarles recursos que contribuyan a potenciar su trabajo.
“En Innova Schools estamos explorando el uso de inteligencia artificial para apoyar la planificación docente y generar espacios de aprendizaje entre colegas. La tecnología aporta cuando fortalece el trabajo del docente y responde a una necesidad real del aula”, señala Mendoza.
En un contexto de cambios constantes, el reto de las escuelas está en mantener la capacidad de aprender, adaptarse y acompañar a sus docentes para responder a las nuevas necesidades de sus estudiantes.
La innovación, en ese sentido, se convierte en una herramienta para mantener vigente la enseñanza y preparar a la escuela para los desafíos que vienen.